
Hay dos formas de gestionar el mantenimiento de una lavandería compartida: esperar a que algo falle y reaccionar, o revisar de forma periódica antes de que falle. La primera es más barata a corto plazo, pero más cara a medio plazo: en quejas, en tiempo, en confianza del residente.
Un mantenimiento preventivo bien planteado no es una visita anual. Es una revisión periódica de las máquinas con mayor uso, un histórico de qué falla y cuándo, y un equipo técnico que conoce esas máquinas específicas, no un proveedor genérico que las ve por primera vez el día que se rompen.
Nuestros técnicos certificados en LG, Alliance y Schulthess llevan más de 30 años acumulando ese conocimiento específico de marca. La revisión periódica no es un gasto: es lo que hace que la mayoría de las incidencias se resuelvan antes de que un residente llegue a notarlas.
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